Cuando Agustín Zavaleta dejó su natal pueblo de
Saúz en el Municipio de Tejupilco, Estado de México
para probar suerte en "el norte", anhelaba algún día
poder regresar a su patria y escuchar su música en los
autobuses de transporte parecidos al que en el año de
1986 lo llevaría a emprender su primer viaje hacia la
frontera estadounidense.
La historia del grupo Varonil se remonta a la Tierra Caliente
de la República
Mexicana, zona geográfica compuesta por los estados de Michoacán,
Guerrero y Estado de México en donde la familia Zavaleta ya daba indicios
de influencias musicales, puesto que el padre de Agustín y un tío
eran músicos. Sin embargo, el legado musical para Agustín no
fue innato ni mucho menos heredado. Su padre, queriendo lo mejor para su hijo,
optó por no inculcarle la música como vocación, pero la
fuerza de la perseverancia y la pasión que el joven Agustín sentía
por ésta lo llevaron a encontrarse con su destino musical años
después cuando llegó a Tejas.
Criado con influencias de música tropical que se dan
en el estado costero de Guerrero y la cumbia mexicana, Agustín
cae bajo el embrujo de la música colombiana y empieza
poco a poco a coleccionar discos clásicos de los grandes
grupos colombianos que abarcaban desde la cumbia hasta los ritmos
del vallenato. Mientras que sus parientes y amigos compraban
televisores para entretenerse en la tierra del "Tío Sam",
Agustín se topa con una guitarra y al igual que su tío
Juan con el acordeón, opta por comprarla sin tener la
mínima idea de como tocarla. Así es como empieza
su romance con la música y el deseo de llegar a ser un
músico profesional. Con la complicidad del tío
Juan emprenden un aprendizaje lírico de música
y entre ruidos sonoros insoportables y notas al azar destempladas,
empiezan a tratar de emular a los grandes de la música
clásica colombiana como Aniceto Molina, Binomio de Oro,
Los Embajadores y Los Diablitos, entre otros, que su amigo Nacho
Medellín les traía de la tierra del vallenato,
Colombia. Tras un largo lapso autodidacto y varios años
de arduo trabajo en el campo musical, el tío Juan y Agustín
fundan la agrupación que hoy lleva por nombre Varonil.
Originalmente compuesto por primos y familiares
Zavaleta solamente y probando suerte con nombres como Fire
Rítmicos y Varonil
del Valle Mexica, la agrupación se funda oficialmente
en el año de 1994 en Austin, Tejas. Varonil se lanza a
producir varios discos y se une al círculo de las tocadas
y los bailes de la región tejana y los estados norteños
de México. Para el año de 1996 el grupo sufre cambios
en su formación debido a que "había mucha promesa,
pero nada de lana" según Agustín y es este año
en que Santos Palacios de Agua Fría, Guerrero se incorpora
al grupo en percusiones, teclado y arreglos.
No obstante, la suerte no les sonrió sino hasta su quinta
producción, en la que usaron por primera vez un sonido
marcadamente colombiano. De este disco se destacó el tema "La
del vestido rojo", "Carbonera" y "Lloré y lloré",
temas que impulsaron su popularidad a través de la radio
e innumerables presentaciones, abriéndoles las puertas
en Coahuila, Monterrey y Tejas.
A partir de esa producción, Varonil marcó su territorio
y su estilo sonidero, la fusión de ritmos colombianos
con instrumentación netamente mexicana. A diferencia de
otros grupos que han incursionado en este estilo y cuyo sonido
se concentra en el uso del teclado y el saxofón, la propuesta
musical de Varonil es totalmente acústica, salvo el uso
limitado del bajo y el teclado, que son eléctricos. Los
ritmos centrales del grupo yacen en el uso de la "guacharaca",
los instrumentos de percusión, las tumbas y el acordeón
tradicional con bajos. "Nosotros usamos el acordeón original,
los bajos del acordeón, siempre tratando de que todo lo
que hacemos suene a cumbia colombiana-mexicana con el sabor que
debe ser, o sea, el uso del acordeón con bajos", comentó Agustín.
Después de seis álbumes independientes, de centenares
de presentaciones tanto en el estado de Tejas como en la República
Mexicana y después de tocar las puertas de varias compañías
disqueras sin mucha suerte, el refrán que dice "la paciencia
es la virtud del fuerte" les abrió las puertas una vez
más cuando Univision Records descubre al grupo en el 2002
y los integra a su elenco musical. "Muchas compañías
no creyeron en el grupo porque no sabían definir nuestro
sonido y tenían miedo a que no se vendiera. Pero nosotros
vimos lo contrario, porque en el escenario armamos mucho desorden,
mucha brincadera, mucho show y cada cual brinca como quiere y
a la gente le gusta eso, la variedad y la música cumbanchera
auténtica," dijo Agustín.
Así es como se plasma la historia de Varonil, una agrupación
de músicos líricos, cuya determinación,
lucha y deseo apasionado por compartir su música mas allá de
las fronteras del estado tejano, los lleva a las ligas mayores
del mundo de la música. En el 2003, Varonil presenta "Sonidero
nacional", su álbum de debut bajo el sello Univision Records,
con el que anhelan penetrar el mercado nacional e internacional
a ritmo de sonidero y cumbias muy pegajosas.
Compuesto por Agustín Zavaleta en acordeón y voces
principales, Juan "El Porrroco" en la guacharaca, Santos Palacios
en percusiones, teclados y arreglos, Lorenzo Zavaleta en bajo
eléctrico y voces, Rosalío Zavaleta en las tumbas,
Alejandro "El Sapo" Cruz en bongos y Juan García en la
batería, Varonil se dispone a conquistar no sólo
al mercado tejano y mexicano, sino a todos los latinoamericanos
con el primer sencillo que se desprende de esta producción, "Sonidero
nacional". Originalmente un tema de amor, "Sonidero nacional" de
Agustín Zavaleta, cambió de temática en
el transcurso de la grabación del disco y se convirtió en
el himno al sonidero internacional donde "se cruzan las fronteras,
cumbia del mundo entero".
En este disco, Varonil se desplaza cómodamente de las
cumbias pegajosas y humorísticas como "Conga y tambor" de
Julio Francisco y "Pompis de patito" de Luis Fabián a
la cumbia romántica de "Y lloré" de Luis Fabián
y "Como llora la niña" de Agustín Zavaleta. Aparte
de su sonido particular, Varonil también se distingue
por el uso de dos voces en algunos de sus temas, así como
la participación de sus integrantes como compositores
de la mayoría de los cortes que comprenden la producción. "Lo
que se trató de hacer con este disco fue darle variedad
para no aburrir a la gente con el mismo sonsonete. Siempre tratamos
de poner lo que es el sonidero, cumbia con tambor, pero luego
metemos los temas melancólicos y tratamos de que el disco
llevara arreglos de varios, o sea lleva arreglos míos,
de Santos, de Lorenzo, tres gustos diferentes y es así como
logramos que el disco no sea monótono ni aburrido" concluyó Agustín. "El
provinciano" es un corte muy apegado a la experiencia del grupo,
a la provincia y al pueblo a ritmo de vallenato rápido,
algo así como una romanza a la nostalgia campesina.
Un sonido diferente, un estilo único y un grupo que lleva
el sonidero en las venas y en el corazón. "Sonidero nacional" estará disponible
a partir del 11 de marzo, 2003.